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El carnaval de Cádiz

En febrero la ciudad de Cádiz, se prepara para vivir la semana más intensa del año, la Semana de Carnaval. Los coros, las comparsas, las chirigotas y todos los gaditanos y gaditanas contribuyen a la fiesta espectacular. 

El pistoletazo de salida se da con la final del concurso de agrupaciones de Carnaval del Gran Teatro Falla. Son diez días donde la ciudad entera se echa a la calle, los más tímidos con la cara pintada y, los más atrevidos, enteramente disfrazados; y donde toda su gente canta y escucha en calles y bares divertidas e ingeniosas letras. 

Con un disfraz y una sonrisa es suficiente para celebrar su fiesta grande. Es costumbre ir a la Plaza, a escuchar los coros cantar y a tomar una copita de manzanilla de Sanlúcar. Después el programa dice pasar por el Barrio de la Viña, donde cantan y bailan con sus disfraces puestos y la cara pintada. Después, por la noche, ven los fuegos artificiales en La Caleta, tumbados en la playa. Seguirán la fiesta “mientras que el cuerpo aguante”, son diez días de música, risa y alegría.


Τον Φεβρουάριο η πόλη Κάντιθ προετοιμάζεται για να ζήσει την εντονότερη εβδομάδα του έτους, την εβδομάδα του καρναβαλιού. Οι χορωδίες, τα μουσικά συγκροτήματα, τα ανέκδοτα, και οι κάτοικοι της πόλης συμβάλλουν στο θεαματικό εορτασμό. 
 
Το σήμα εκκίνησης δίνεται μετά το τέλος του διαγωνισμού των ομάδων καρναβαλιού του Θεάτρου Falla . Για δέκα ημέρες, ολόκληρη η πόλη εξαπλώνεται στους δρόμους: οι πιο ντροπαλοί με τα πρόσωπα τους βαμμένα, και οι πιο τολμηροί, μεταμφιεσμένοι εξ ολοκλήρου. Όλοι οι άνθρωποι τραγουδούν και ακούνε διασκεδαστικούς στίχους στους δρόμους. 
 
Mια μεταμφίεση και ένα χαμόγελο αρκούν για να γίνει η μεγάλη Γιορτή. Ο κόσμος συνηθίζει να πηγαίνει στην Πλατεία για να ακούσει τις χορωδίες και για να πιει λικέρ μήλου από το Σανλούκαρ. Αργότερα το πρόγραμμα λέει να περάσουν από τη γειτονιά de la Viña , όπου τραγουδούν και χορεύουν με τις αποκριάτικες στολές τους και τα βαμμένα πρόσωπά τους. Το βράδυ, παρακολουθούν τα πυροτεχνήματα ξαπλωμένοι στην παραλία La Caleta. Θα συνεχίσουν την γιορτή «μέχρι τελικής πτώσεως». Είναι δέκα ημέρες της μουσικής, γέλιου και της χαράς.

Carnaval de Montevideo, Uruguay


A partir de 1750, la ciudad de Montevideo comenzó a recibir de África una innumerable cantidad de esclavos que, si bien provenían del mismo continente, lo hacían de etnias muy distintas.

A partir de esos años, millones de hombres de color pasaron a formar parte del repertorio de esclavos y servidores que tenían las familias de bien, tanto en la ciudad de Montevideo como en la vecina Buenos Aires (Argentina).

Tristes, solitarios y sin rumbo, añoraban su música, su religión, sus costumbres y, sobre todo, su tierra. Sus amos, que muchas veces incluso creían hacerles un favor al permitirles servirlos, castigaban duramente toda nostalgia o recuerdo de aquel pasado feliz.

Fue el Carnaval lo único que los ayudó a resistir. De tanto en tanto, los esclavos volvían a recordar sus viejos tambores africanos con los cuales realizaban sus ritos de caza, sociales o religiosos. Así surgiría lo que hoy se denomina candombe: ritmo de tambor y baile cuyo origen debemos a estas etnias que llegaron a tierras rioplatenses en barcos españoles e ingleses. Antes de que la esclavitud fuera abolida, estos hombres y mujeres, con permiso de sus amos, se reunían en casas de la zona más vieja de Montevideo y allí volvían a conectarse con los suyos.

Cuando llegó la libertad, comenzaron a agruparse en los barrios más pobres de la ciudad, como eran los barrios del Sur y Palermo, donde ya se festejaban las ancestrales Llamadas.


La presencia en las Llamadas de los negros fue la mejor idea que se le ocurrió al hombre blanco para pedir públicamente perdón a sus hermanos de color por semejante barbarie y genocidio. Se trata de blancos que se disfrazan de negros para sentir el Carnaval como ellos.

Quien mira el espectáculo desde fuera sólo ve hombres y mujeres felices celebrando la fiesta más hermosa que tiene Uruguay: el Carnaval. Hermanos que, aunque con distintos colores de piel, siempre deberían haber sido vistos por su naturaleza de seres humanos.